Métodos de crianza del vino

Métodos de crianza del vino

La crianza es un proceso de envejecimiento en el que se perfilan las características organolépticas del vino. Consiste en almacenar el vino en barricas de roble durante un período de tiempo, y se complementa con un período de reposo en botella.

El tiempo de permanencia tanto en barrica como en botella, determina que un vino sea Joven, Crianza, Reserva o Gran Reserva.

Crianza en barrica

Se realiza dentro de barricas de madera de roble, aportando así sus características olfativas y gustativas particulares. Con este tipo de crianza se consigue:

  • Un vino más limpio debido a la decantación de partículas.
  • Integración de algunas sustancias de la madera en el vino.
  • Una oxidación progresiva y permanente.
  • Mayor suavidad del vino por la condensación de taninos (partículas que otorgan cuerpo y estructura al vino) y antocianos, (responsables del color del vino).

Además, la fase de oxigenación del vino en el interior de la barrica de roble consigue la destrucción de los antocianos, que son los responsables del color que tiene el vino en su origen. Un tiempo excesivo de envejecimiento le hará perder su color y le aportará demasiados aromas y taninos de la madera, por ello, no es aconsejable que un vino sea envejecido más de dos años en barrica.

Crianza en botella

Durante esta etapa, el vino permanece en reposo dentro de la botella, en posición horizontal para que el corcho esté humedecido y no permita que entre el oxígeno, de manera que los elementos del vino reaccionan entre sí en su ausencia.

En esta etapa, el color de los vinos, se modifica de nuevo al disminuir los antocianos, además, se eliminan gran parte de los taninos y se reduce el nivel de astringencia del vino volviéndose más suave.

Crianza sobre lías

Con este método de crianza, el vino permanece sobre levaduras muertas de la primera o segunda fermentación, ya sea en botella, como en el caso de los vinos elaborados por el método Champagnoise (como el champán, cava y muchos espumosos), o bien en pequeños envases de madera.

Crianza biológica o “bajo velo”

En este sistema de crianza, las botas de vino no se llenan por completo, se deja vacía una sexta parte de su capacidad, lo que genera una amplia superficie y una cámara de aire que permite el desarrollo del “velo de flor”, una capa de levadura viva que se forma en la superficie del vino dentro del barril que protege y transforma al vino durante sus años de crianza.

Crianza dinámica o por “Criaderas y Soleras”

En este tipo de crianza, los vinos de diferentes cosechas son sistemáticamente mezclados. De este modo, los vinos más viejos se benefician de la frescura de los jóvenes y éstos de las características adquiridas durante años de envejecimiento.

De esta forma se originan…

Vinos Jóvenes: son vinos del año que se caracterizan por ser frescos y afrutados. Se comercializa en su primer o segundo año de vida y en general, y mantienen sus propiedades durante unos dos años como máximo.

Vinos Crianza: son aquellos vinos que han tenido un tiempo de reposo mínimo de 24 meses, de los cuales 6 meses han sido en barrica. Estos vinos pueden tener entre cinco y diez años de vida.

Vinos Reserva: son vinos que han estado en reposo durante al menos 36 meses, de los que como mínimo 12 meses han sido en barrica.

Vinos Gran Reserva: son vinos excepcionales que han permanecido 60 meses en reposo, de los cuales 18 meses han estado en barrica y el resto en botella.

El mundo enológico está repleto de secretos que iremos descubriendo juntos y que nos ayudarán a entender por qué el enoturismo es una actividad tan apasionante.

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